¿Emprendimientos de Cáñamo Industrial en México? ¡Comienza Ya!

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Como hemos venido informándoles en este blog, la legalización de la cannabis está en proceso aquí en México. Una iniciativa de “Ley para la Regulación del Cannabis” (en adelante, “Ley de la Cannabis”) se encuentra ya en discusión por el Congreso de la Unión al tiempo de escribir estas líneas, misma que será acompañada de un muy esperado parteaguas en la naciente industria cannábica en México: el “Reglamento en Materia de Control Sanitario para la Producción, Investigación y Uso Medicinal de la Cannabis y sus Derivados Farmacológicos” (en adelante, “Reglamento Médico”). Se habla en el medio, no obstante, de que ninguna de las dos legislaciones reglamentará el cáñamo industrial.

Lo anterior no es de sorprenderse. En los últimos años, gran parte del debate acerca de la legalización de la cannabis en México se ha concentrado en los usos recreativo y médico-terapéuticos. No hemos visto la misma discusión acerca del cáñamo que vemos en otros países de América Latina. Esto, para nosotros, exhibe gran falta de visión a largo plazo, considerando que se espera que el mercado global de cáñamo industrial crezca de $4.6 billones de dólares estadounidenses en 2019 a $26-mil-millones-de-dolares-para-2025. Los productos de cáñamo revisten múltiples aplicaciones y bien podrían significar la firma más segura para que la cannabis contribuya a la reactivación de la economía mexicana en la nueva realidad post-COVID.

El cáñamo industrial fue prohibido en México debido a influencia de los Estados Unidos ya desde 1940. En ese entonces, México había promulgado un “Reglamento Federal de Toxicomanías”, que legalizó el cultivo de la cannabis y el suministro de medicamentos a base de cannabis bajo supervisión del Estado, tratando a los consumidores como pacientes y no delincuentes y determinando impuestos a los cultivadores. Dado que el cultivo de la planta como tal estaba contemplado en dicho Reglamento, uno podía, por extensión, cultivar cáñamo. Sin embargo, bajo presión estadounidense, el Reglamento fue abrogado poco después, prohibiéndose toda actividad con la cannabis como planta, y matando, de pasada, al naciente cáñamo industrial en México.

La cannabis y toda actividad relacionada con la misma, en lo que toca al cáñamo industrial, fueron completamente ilegales hasta 2017, cuando se reformó la Ley General de Salud para estipular que los productos que contuvieran derivados de la cannabis en concentraciones del 1% o menores de THC y que tuvieran amplios usos industriales, podrían ser comercializados, exportados e importados “cumpliendo los requisitos establecidos en la regulación sanitaria”. Ahora, de resultar cierto que el nuevo Reglamento Médico, mencionado líneas arriba, no reglamente el cáñamo industrial, tendremos una situación en la que la “regulación sanitaria” a que hace referencia la Ley General de Salud simplemente no existirá.

¿Qué significa lo anterior para su negocio? Que el cáñamo industrial permanece sin reglamentarse en México, y probablemente así seguirá. “Muy bien -dirá usted- y eso, ¿en qué me favorece?” ¡Continúe leyendo!

Si bien la Ley General de Salud no define o menciona “cáñamo” expresamente, podemos, razonablemente, interpretar que dicha Ley sí que lo contempla, pues señala que permite los usos industriales de la cannabis en concentraciones de 1% o menores de THC, para actividades de comercialización, exportación e importación. Esto, a su vez, significa que las actividades relacionadas con el cáñamo industrial son lícitas en México-incluso sin regulación específica en la materia, e incluso sin que existan licencias específicas a solicitarse para el desarrollo de actividades relativas al cáñamo industrial.

Sin embargo, dando el peculiar panorama jurídico que observamos con la cannabis y el hecho de que, salvo con fines médico-terapéuticos y previa obtención de las licencias correspondientes, las actividades genéricas con la planta continúan prohibidas y entrañan sanciones penales, es recomendable ingresar una solicitud para una autorización general (es decir, no una licencia) para cáñamo industrial ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), informándole las actividades específicas que su empresa esté planeando realizar. Dichas actividades pueden incluir cualquiera de las ya expresamente señaladas en la Ley General de Salud: comercialización, importación y exportación. A estas actividades agregaríamos producción y transformación, puesto que, ¿cómo tendríamos algo para comercializar, si no lo fabricamos antes?

Como hemos mencionado, las dependencias del Gobierno mexicano no han emitido la “regulación sanitaria” correspondiente en relación al cáñamo industrial, como está previsto en la Ley General de Salud. Esto significa que no existe nada que disponga que COFEPRIS deba emitir licencias de cáñamo industrial. Mientras eso no cambie, COFEPRIS no se sentirá obligada o incentivada a emitir autorización o licencia alguna, por lo que los solicitantes deberán estar preparados para presionar a dicha autoridad a que autorice las actividades relativas al cáñamo industrial solicitadas vía juicios de amparo, promovidos ante los tribunales federales correspondientes. Estamos convencidos de que el esfuerzo bien vale la pena: emprender en el área el cáñamo industrial previo a la promulgación de la “regulación sanitaria” antedicha permitiría emprender un proyecto a una fracción de su costo, por no tener que pagarse derechos por licencias. Además, las empresas no se verían limitadas por los topes a la inversión extranjera observados en otros ámbitos, ni por restricciones impuestas a empresas que estén considerando entrar a la industria cannábica con fines médico-terapéuticos y que buscaran expandirse al cáñamo industrial.

Finalmente, una predicción: la situación actual significa que si el cáñamo industrial continúa sin reglamentarse tras haber tenido lugar la legalización de la cannabis en general, usted podría solicitar licencias para actividades con fines médico-terapéuticos y autorización para cáñamo industrial al mismo tiempo. Asimismo, estaría en posición, siguiendo el curso de acción arriba propuesto, de solicitar autorización para la realización de actividades relacionadas con el cáñamo industrial en cualquier momento, incluso después de que hayan entrado en vigor el Reglamento Médico y la Ley de la Cannabis. Esto revestiría particular importancia en el caso de las licencias de siembra/cultivo/cosecha y de transformación, pues una empresa podría solicitar dichas licencias con fines médico-terapéuticos (se espera que la verticalidad de licencias sí esté permitida para esos fines) y, por separado, una autorización de transformación de cáñamo industrial, para procesar los desechos de la cannabis que se generen. De este modo, el titular de las licencias completaría un círculo económico sostenible, en el seno de su empresa, al tiempo que se estaría en posibilidad de atacar varios mercados al unísono.

En 2018, se legalizó el cáñamo industrial en Estados Unidos, lo que dejó a México, el país con mayor posibilidad en la región de volverse una potencia industrial del cáñamo debido a su clima y ubicación geográfica privilegiadas, como el único Estado parte del T-MEC que aún criminaliza el cultivo del cáñamo industrial. Lo anterior no ha pasado desapercibido, tanto para miembros del Senado mexicano, como de la iniciativa privada, quienes han propugnado que se reglamente la industria de cáñamo, al tiempo que se hace lo propio con la de la marihuana, no sólo debido al valor de mercado del cáñamo industrial, sino al enorme impacto que ello tendría en los sectores agropecuario, ambiental y energético.

En resumen: prepárese para constituir su empresa de cáñamo industrial en México YA. Estamos hablando de una vasta industrial en donde la falta de reglamentación ofrece una enorme gama de posibilidades para empresas mexicanas y extranjeras. Igualmente, ofrece la posibilidad de diseñar planes de negocio más sostenibles a largo plazo que en otros proyectos cannábicos. ¡Llámenos si desea saber más!

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